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martes, 4 de octubre de 2016

Los Caldeos Parte IV

LA EMANACIÓN DE LAS IDEAS

En estrecha relación con las líneas que comienzan con «Pues de Él surgieron», se ha preservado un fragmento más largo, de 16 líneas, que dice lo siguiente:
La Mente del Padre rebosante de lo mejor de su Voluntad, concibió Ideas que podían tomar todaslas formas; y a partir de Una Fuente emprendieron vuelo y saltaron. Porque el Padre era ambos, Voluntad y Fin.

El Fuego Gnóstico las diferenció distribuyéndolas en las distintas formas conocidas. Pues para el mundo de muchas formas, el Rey dispuso un Plan [o Modelo] no sujeto a cambios. Ateniéndose a los trazados de este Plan, que ninguna palabra puede expresar, el Mundo, satisfecho con las Ideas que toman todas las configuraciones, creció manifestándose en formas. Hay Una única Fuente de estas Ideas, desde donde emanan, diferenciándose, otras, a las que nadie puede acercarse -en un estallido alrededor de los cuerpos del Mundo- y que dan vueltas alrededor de los imponentes Abismos [o Senos], como las abejas en los panales, emitiendo destellos todo en derredor, aquí y allá, sin curiosidad -son los Pensamientos Gnósticos de la Fuente Paterna que cogen en su plenitud la Flor del Fuego en la cumbre del Tiempo insomne.

Fue de esta primera Fuente del Padre, que se perfeccionó a misma, de donde emanaron estas Ideas originales. Se puede comparar este coger o recoger la Flor del Fuego con los antiguos versos gnómicos pareados que han sido preservados por Hesiodo: Ni de los Cinco Brazos que surgen del Fuego de los Dioses que cortan lo Seco que fue Verde con la espada llameante. Como se ha mencionado previamente,28 pienso que Hesiodo preservó estos trozos de sabiduría antigua a partir de fragmentos órficos que circulaban en aquellos días entre la población de Beocia, que, a su vez, los habían obtenido de una Grecia más antigua que la de los héroes de Homero. En otras palabras, aquí tenemos un indicio del contacto entre la Grecia prehomérica y los caldeos.

Estas Ideas de vida o Pensamientos creativos son emanaciones (o flujos) de la Mente Divina y constituyen la Divina Economía o Plan de la Mente Divina. Se trata de conceptos aún más importantes que el Fuego, pues son capaces de recoger en sí mismos la esencia sutil o Flor del Fuego. La «cumbre del tiempo insomne» es una hermosa frase a la que resulta algo complicado asignarle un significado preciso. La «cumbre del Tiempo» es, quizá, el momento supremo, y podría significar «momentáneamente» -no en el sentido de algo que dura sólo una pequeñísima fracción de tiempo, sino en referencia al momento en que el Tiempo se junta con la Eternidad. Los Pensamientos de la Mente del Padre están en la Frontera del Tiempo. Son Inteligencias de Luz y de Vida y tienen la misma naturaleza que los Logos. ¡Pensamientos del Padre! ¡Brillo en llamas, Fuego puro!

EL VÍNCULO DE AMOR DIVINO

Ahora analizaremos los versos que se refieren al Nacimiento del Amor (Eros), el vínculo de unión entre todas las cosas. Porque la Mente del Padre, la Única capaz de engendrarse a misma, viendo Sus [propias] Obras, sembró en todas el Vínculo del Amor, y lo hizo con su Fuego que todo lo domina; de esta manera todo continuará amando por tiempo indeterminado, y todas estas Tramas de la Luz Gnóstica del Padre nunca fracasarán. Es también con este Amor que los Elementos del Cosmos se mantienen en movimiento.

Las Obras del Padre se refieren a las Realizaciones de la Mente Divina, es decir, las Almas. La misma idea, aunque en una escala más baja, por así decirlo, se encuentra en la Anunciación que el Monarca de los Mundos, sentado en el Trono de la Verdad, hace a las Almas, y que aparece en el tratado hermético La Virgen del Mundo: Oh Almas, Amor y Necesidad serán tus Amos, ellos son los Amos y Señores después de Mí. Una de las principales doctrinas de Heráclito era el Casamiento de los Elementos y su perpetua transmutación. Los Elementos se casan y transforman uno en otro, como podemos ver en el mito Mágico citado en el volumen V de los pequeños libros Los Misterios del Mithra.

La idea se resume en las siguientes líneas extraídas del Himno de Alabanza al Eón o Eternidad, en el Papiro Mágico: iTe saludo, Oh Tú, inamovible Principio y Fin de la Naturaleza! Te saludo, a Ti, Vórtice de la Liturgia [o Servicio] incesante de los Elementos de la Naturaleza! En estrecha relación con los anteriores versos del Oráculo, surgen claramente los siguientes:
Cubrió su entorno de Fuego, su compañero inseparable, con el Vínculo del Amor admirable que surgió primero, y mezcló las Cráteras originales vertiendo en ellas la Flor de su propio Fuego. Las Cráteras, o Krateres, son los Ardientes Crisoles en los cuales se mezclan los elementos y las almas de las cosas. El Mezclador no es el Amor considerado separado del Padre, sino la Mente del Padre expresada como Amor. Así se comprueba en los siguientes versos:

Después de mezclar la Chispa del Alma con dos elementos hechos uno -Mente y Aliento Divino Él agregó, como tercer elemento, Amor puro, el Maestro augusto que todo lo mantiene unido. Es posible comparar esto con la Mezcla de Almas en el tratado La Virgen del Mundo: Tomando aliento de su propio Aliento y mezclándolo con el Fuego Omnisciente, Él agregó otras sustancias que no tenían poder de saber; y haciendo de los dos uno, con ciertas ocultas Palabras de Poder, puso toda la mezcla completamente en movimiento. Y así se invoca este Amor Casto, Santo y Divino en el Papiro de París (1748):

Yo Te invoco a Ti, Autor Principal de toda generación, quien despliega Sus alas sobre todo el universo; Tú el inalcanzable, Tú el inconmensurable, quien inspira el sentido creativo [lit. razón] en todas las almas, quien une todas las cosas por el poder de Tu propio Ser. En algún otro fragmento del mismo Papiro ( 1762) el Amor se define como: Aquello Oculto que secretamente hace diseminar entre todas las almas el Fuego que no se puede lograr por medio de la contemplación. Lo que los hombres entienden como amor, en contraste con este Amor Divino, los Oráculos lo denominan el bochorno del Amor Verdadero. Según sostiene Proclo,32 al Amor Verdadero también se lo llama Amor Profundo, y con él debemos llenar nuestras almas. En algún otro punto de los Oráculos este Amor se une a la Fe ya la Verdad para formar una tríada, la cual es posible comparar con otra tríada, según los siguientes versos citados por Damascio: Virtud y Sabiduría y Certeza deliberada.
Hasta aquí hemos tratado el tema de los Poderes Divinos considerando que trascienden el universo manifestado; pasaremos ahora al mundo formal, o economía del cosmos material, ya los Poderes con él relacionados.

LOS SIETE FIRMAMENTOS

Como vimos anteriormente al hablar de la Gran Madre (pág. 36), es ella quien, como el Alma Original, «de repente anima la Luz, el Fuego, el Eter, los Mundos».33 Los comentaristas neoplatónicos contemplan esta Luz como una mónada que abarca una tríada de estados -empírico, etéreo e hilético (i) (es decir, de la materia prima)-. Más adelante afirman que sólo el último estado es visible a la visión física normal,34 y consideran que estos cuatro elementos constituyen el cuarteto
o tétrada de todo el universo sensible. Si el verso que hemos citado fuera el único fundamento para avalar esa precisa declaración de los comentaristas, por supuesto que implicaría, de alguna manera, la elaboración de una filosofía a partir de una simple afirmación del poema original. Pero difícilmente se justifica asumir que si no se cita un verso, ese verso no existe, como parece que Kroll hace extensamente.
Los comentaristas platónicos tenían ante sí el poema completo y, como hicieron aquellos que sistematizaron los Upanisads, trataron de desarrollar un sistema consistente a partir de las manifestaciones místicas. También existían, con toda probabilidad, otros documentos helénicos similares, que reflejaban algunos aspectos de los Libros de los Caldeos; y además flotaba en el aire cierta tradición general de una filosofía caldea. Así, basándose en la profusión de metáforas de los Oráculos, dividían el Universo Sensible en tres estados o planos –el empírico, el etéreo y el hilético-. A estos planos o estados se refieren cuando mencionan el
misterioso septenario de las esferas en el verso:  El Padre causó la expansión de los siete firmamentos de los mundos.

Por supuesto, este Padre es la Mente de la Mente, y la expresión «causó la expansión» da la idea de algo que se hincha desde un centro hacia los límites de un marco o borde. El punto más interesante es que aquellos que conocían los Oráculos y estaban en línea directa con su tradición, no veían estos siete firmamentos o zonas como las «órbitas planetarias». Asignaban uno de estos siete
firmamentos al plano empírico, tres al etéreo, y tres al de la materia prima o sublunar. De este modo, había una cadena o espiral de siete firmamentos que dependían del octavo (la octava) que estaba constituida a base de Luz, la Frontera entre los mundos sensible e inteligible. Sin embargo, los siete eran mundos corpóreos.35 Los tres hiléticos (es decir, los de la materia prima) pueden compararse con los estados sólido, líquido y gaseoso de la materia física; los tres etéreos con estados similares del éter o materia sutil; y el séptimo corresponde al atómico o empírico, o ardiente verdad o estado de fuego y niebla. Más aún, con referencia al mundo hilético o de la materia prima, que comprende tres esferas o estados, el Oráculo agrega: Los centros del mundo hilético se fijan en el éter que está sobre él. Tal vez sería como decir que el éter rodea y penetra el cosmos de la materia prima.

EL SOL VERDADERO

Con respecto al Sol, la tradición transmitió una doctrina que hoy no puede recuperarse completamente debido a la ausencia del texto original. Sin embargo, Proclo observa que el Sol verdadero, para distinguirlo del disco visible, es «transmundano» o «supercósmico», es decir, está más allá de los mundos visibles a los sentidos. En otras palabras, pertenece al mundo de la Luz propiamente dicho, el cosmos monádico y, como tal, derrama sus fuentes de Luz. La tradición de los Oráculos más arcanos o místicos sugiere que la totalidad del Sol -es decir, la mónada- debe considerarse en el plano transmundano,36 «pues allí», señala Proclo, «están el Cosmos Solar y la Luz Total, como dicen los Oráculos de los Caldeos, y yo creo».

En alguna otra parte, Proclo habla de lo que «parece ser el circuito del Sol», y lo contrasta con la verdadera circulación, «la cual, al proceder de algún sitio allí arriba, de un orden oculto y supercelestial de las cosas más allá de los cielos, siembra en todos los [soles] del cosmos la adecuada porción de luz para cada uno.» También esto parece basarse en la doctrina de los Oráculos. Así como a la Mente Formadora se la denominó Mente de la Mente, de la misma manera, en los
Oráculos al «Sol más verdadero», se lo llamó Tiempo del Tiempo, porque mide todas las cosas con el Tiempo -como sostiene Proclo- y, por supuesto, este Tiempo representa el Eón. Otros nombres que se le asignaron fueron Fuego, Canal de Fuego, y Depósito del Fuego,38 a los cuales podrían agregarse muchos más, siempre relacionados con el Fuego, tal como sugiere el Ritual Mitráico.

LA LUNA

Si como hemos visto, el sol visible no es el verdadero Sol, igualmente es de suponer que la luna visible es una imagen de la Luna verdadera reflejada en la atmósfera de la materia prima. En relación a la Luna se conservan estos cinco trozos aislados de algunos fragmentos. La trayectoria etérea y el ímpetu desmesurado y los torrentes [o flujos] aéreos de la Luna.

¡Oh Éter Sol, Aliento de la Luna, Líderes del Aire!
Los círculos solares y los pulsos lunares y los senos aéreos.
La melodía del Éter y del Sol, y las corrientes de la Luna y del Aire.
y el ancho Aire, y la trayectoria lunar, y la bóveda etérea del Sol.

Estas citas son demasiado incompletas como para elaborar algún comentario provechoso.

LOS ELEMENTOS

Según sostiene Proclo, a partir de los restos recuperados del poema se descubre que primero surgió el espacio-Sol, después el espacio-Luna, y más tarde el espacio-Aire. Sin embargo, los elementos del cosmos no eran simplemente el fuego, el aire, el agua y la tierra «Terrenales» , sino que constituían los fundamentos de un orden superior. Olimpiodoro explica que los elementos de los
puntos más elevados de la Tierra, es decir, de las cumbres de las montañas más altas, se consideraban pertenecientes al Agua cósmica o aire Acuoso, el cual, sucesivamente, se transformaba en Éter (¿húmedo?), mientras que el Éter en sí constituía el Éter más remoto. En este sentido fueron considerados los verdaderos Éteres de los Elementos, como los llama el Oráculo.

LAS CÁSCARAS DEL HUEVO CÓSMICO

La representación esquemática del límite cósmico era una curva, pero no se sabe si ésta era hiperbólica, parabólica o elíptica. Damascio, citando los Oráculos, habla de una figura o línea simple -dibujada en un contorno curvo ( o convexo )- y agrega que dicha figura era frecuentemente usada para simbolizar la periferia del cielo.4° En la mitología órfica, sin duda basada en fuentes caldeas, la cúpula del cielo se considera formada por la parte superior de la cáscara del Gran Huevo, que se originó cuando éste se rompió en dos. El Huevo era en su mitad superior de forma esférica y en la inferior cónica o elíptica.
Proclo afirma que, según los Oráculos, existían siete circuitos o círculos de esferas irregulares o imperfectas y, además, una octava esfera, perfecta, cuyo único movimiento hacía girar todo el cielo en la dirección opuesta, es decir, hacia el oeste.

LA FISIOLOGÍA DEL CUERPO CÓSMICO

En relación a esta octava esfera haremos referencia a la «progresión» de la que se habla en estos versos:
Ambas, la trayectoria lunar y la progresión estelar. [Esta] progresión estelar no se originó del vientre de las cosas a causa tuya.

El hombre, la mente normal del hombre, se consideraba que estaba sujeta a esferas irregulares, en forma de huevo, no esféricas; y si existían estas esferas también habían centros y canales misteriosos -tubos, canales, ductos, conductos-. Debido a la pérdida del texto original -sólo queda un oscuro fragmento referido a este tema- ya no podemos descubrir qué y cuántos eran estos centros: Y quinto, [y] en la niebla, otra ardiente compuerta, de donde el Fuego dador de Vida desciende a los canales terrenales.

Aparentemente esto se halla en relación con la anatomía y fisiología del Gran Cuerpo. Proclo introduce esta cita con la siguiente afirmación: «El conducto del Poder generador de vidas desciende al centro [del cosmos], pasando a través del centro de la tierra, al igual que proclaman los Oráculos cuando se refieren al centro de los cinco centros que se extiende recto hacia el lado opuesto». No queda claro cómo un centro puede entrar y pasar a través de otro centro. Sin embargo, estos canales o centros eran claramente vías para conducir el Fuego nutritivo y alimenticio al mundo ya todo cuanto vive en él. Presumiblemente, en los siguientes versos se hace referencia al Centro Principal del universo: El Centro, desde el cual todo [¿rayos?] es igual hacia la periferia.

EL COSMOS GLOBULAR

En cualquier caso, el plan básico del universo era globular. Proclo declara que Dios, como el Demiurgo, o artífice del mundo, hizo el cosmos en su totalidad: Desde el Fuego, Agua, Tierra hasta el Éter que todo lo nutre. Según se entiende, presumiblemente, que Éter es el «Éter Acuoso» o Aire, como hemos visto anteriormente (pág. 62). Más adelante, relata cómo el Hacedor, trabajando por Sí mismo o sobre Sí mismo, con Sus propias Manos, construyó y dio forma (j) al cosmos: Sí, pues había una Segunda Masa de Fuego que trabajaba desde misma todas las cosas allí abajo (lit., allí), de modo tal que el Cuerpo Cósmico pudiera enrollarse en forma de pelota, voIviéndose así claramente manifiesto y no con una apariencia de membrana.

Por supuesto, resulta muy difícil adivinar el significado de estos trozos fuera de su contexto. Sin embargo, la apariencia membranosa del Cosmos sugiere la idea de la piel más fina o superficial, o sea, las líneas, o hilos, o marcas iniciales en la superficie de las cosas. En otras palabras, la acción del Fuego Formador arrolla la superficie de las cosas para hacerlas tridimensionales o sólidas (como se enrolla una hebra de lana para hacer un ovillo). La idea fundamental puede verse en otro
verso del Oráculo, donde se hace referencia al Camino del Retorno a lo largo del cual este aspecto Extrovertido o Enmarañado debe ser revertido o desenrrollado: No ensucies el espíritu, no conviertas lo plano en sólido.

Volveremos sobre este tema más adelante, al final de los comentarios. La «Segunda Masa de Fuego» es, presumible mente, el Fuego sensible, o más bien el Fuego que provoca la manifestación del mundo sensible, en contraste con el Puro Fuego Oculto (el Inmanifestado, Inteligible o Mente Ideal del Padre). La «Segunda» es, por supuesto, la Mente de la Mente, expresada en forma poética, en contraposición a la Mente en sí; o sea, la Mente que surge de sí misma. La palabra traducida «Masa» (ôykos) ofrece una variedad de refinados significados en el lenguaje filosófico griego. Así, puede referirse a espacio, dimensión, átomo, etc., y da la idea de definir al Cuerpo de la manera más simple. El Mundo o CosmoS es, por así decirlo, el contorno de la Mente convertida en el pensamiento del Cuerpo: Pues es una Copia de la Mente; pero aquello que surgió [o se engendró] tiene algo del Cuerpo.

NATURALEZA Y NECESIDAD

Como hemos visto en los versos citados anteriormente,42 la totalidad de la Naturaleza, su crecimiento y evolución, dependen o se originan de la Gran Madre, la Esposa de la Deidad, y de algún modo a la Naturaleza se la identifica con el Destino y la Costumbre, según muestran los tres versos siguientes: Pues la naturaleza que nunca se cansa, gobierna sobre los mundos y las obras; de manera que el Cielo siga su curso por siempre, descendiendo, y el Sol, gire veloz alrededor de su Centro, con la sabia costumbre de voIver.

Si cuando Proclo dice que Apalo quiere significar el Sol, y si «uno de los teúrgos» hace referencia al escritor de este poema, entonces la frase «exultante en la Armonía de la Luz» debe compararse Con la expresión más familiar «el regocijo del gigante que sigue su curso». Los Oráculos hablan de que el Sol posee una regla dotada de tres poderes (lit. trialada) -la cual quizá signifique sobre, en y debajo de la Tierra.

LOS PRINCIPIOS O REGLAS DEL MUNDO SENSIBLE

En los fragmentos que todavía se conservan en la actualidad es muy raro encontrar nombres griegos para designar a los Poderes que administran el gobierno del Universo. Así, aunque Proclo refiere los siguientes versos a Athena, nada demuestra que su nombre se mencionara en los Oráculos. Es más probable43 que la frase se refiera al alma, o concretamente, al hombre recién nacido del poder gnóstico que deja atrás su naturaleza más baja. Es posible que Proclo haya visto en esto una analogía con el nacimiento de Athena, emergiendo, completamente armada, de la cabeza de Zeus, y que así haya surgido la confusión. La frase dice: Si, en efecto, completamente armada, dentro y fuera, como una diosa.

El primer epíteto deriva del Caballo de Troya que llevaba los guerreros armados dentro. En el misterio de la regeneración esto hacía referencia al rehacer de todos los cuerpos del hombre de acuerdo al corte y modelo del Gran Cuerpo o Cuerpo Cósmico, que a su vez se relaciona con el aspecto materno de las cosas -la gestación del Cuerpo verdadero o Resurrección. Son los comentaristas neoplatónicos quienes, muy probablemente, han ido agregando nombres del panteón helénico al elaborar las simples manifestaciones del poema original, en su mayoría anónimas.

Sin embargo, está claro que, en correspondencia con lo que llamaban Fuentes (caracteres griegos), al referirse a los Orígenes de la Luz y la Vida en el Cosmos Inteligible, había Principios, Reglas o Soberanías (caracteres griegos) que gobernaban y ordenaban el Cosmos Sensible. Éstas se dividían en una jerarquía de cuatro tríadas, doce en total, y según sostenían los comentaristas neoplatónicos, coincidían con las Doce de las tradiciones caldeas acerca de las estrellas. Es probable que esto no figurara tan explícitamente en el texto original. En relación a estos Principios se conservan los siguientes versos: Principios que, comprendiendo en sus mentes las Obras concebidas en la Mente del Padre, las
cubren con obras y cuerpos que los sentidos pueden percibir.

Los Principios regidores más importantes eran tres. Damascio los llama «los tres Padres» -del cosmos manifestado, según la teoría del conocimiento- pero, en esta denominación, tal vez haya un eco de la nomenclatura teúrgica o de la escuela mágica y no de los Oráculos mismos. De todas maneras, él cita estos tres versos en relación a la división en tres del mundo sensible. Entre ellos el primer Camino es el Sagrado; el del medio el Aery; y tercero hay otro que calienta la Tierra en Fuego. Porque todas las cosas son esclavas de estos tres poderosos Principios.

Según Damascio, esto significa que existen tres Principios que se corresponden con el Cielo, la Tierra y el Interespacio; o más bien, Un Principio expresado en tres modalidades -celeste (o empírico), medio (o aery o etéreo) y terreno (o hilético)-. El camino celeste es, quizá, la revolución de la Gran Esfera de estrellas fijas; el terreno se conecta al Fuego Central; y el del medio con los movimientos de las esferas irregulares. También es probable que el último «camino» conectado simplemente con el Aire, tenga relación con los misteriosos «Vientos» o corrientes del Gran Aliento, como puede observarse en el simbolismo del Ritual Mitraico. Esta conjetura se confirma con algunas oscuras referencias que Damascio hace cuando, usando el lenguaje de los Oráculos, habla de Tubo o Conducto conectado con los Principios del mundo sensible, y sostiene que éste se halla subordinado a un Tubo unido a las Fuentes del mundo inteligible.

La diferencia entre Fuente y Principio es suficientemente clara; una emana de sí misma, el otro rige algo que no es sí mismo. Si insistimos en un significado preciso, vemos que los términos podrían ser algo así como hysteron proteron; (k) de todas maneras, debemos recordar que, en su mayor parte, estamos tratando con simbolismos y metáforas poéticas. Proclo intenta diseñar una escala precisa de los términos relacionados con esta metáfora de las Fuentes u Orígenes. Así, dice que al punto más alto de toda cadena (o serie) se lo llama Fuente (u Origen), luego vienen los Manantiales, después los Canales y, por último, las Corrientes. Pero probablemente esto es sólo un refinamiento de Proclo y no algo original del Oráculo.


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