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jueves, 21 de julio de 2011

Mitologia Nordica, I Parte


Historia y Cronología
Historia
Población Escandinava.
Cuando el caparazón de hielo que recubría las tierras nórdicas se fue retirando progresivamente y cuando las costas tomaron el aspecto que presentan en la actualidad, Escandinavia empezó a poblarse lentamente. Tribus que vivían de la pesca y de la caza se asentaron a lo largo de las costas y penetraron hacia el interior de las tierras, siguiendo las vías fluviales.
Los numerosos monumentos megalíticos existentes al sur de Suecia y en Dinamarca dan testimonio de la presencia del hombre en una época remota. Los descubrimientos arqueológicos demuestran que los antepasados de los vikingos eran ya marinos, agricultores, guerreros y mercaderes.
Entre las poblaciones que vivían a orillas del mar, la embarcación se impuso desde un principio como un instrumento indispensable para los desplazamientos y la pesca. En los yacimientos arqueológicos más antiguos abundan los restos de peces marinos. Los barcos figuran en numerosos grabados rupestres, aunque tal vez tuvieran exclusivamente un valor de símbolos religiosos. Sus dibujos, esquemáticos por regla general, se inspiran probablemente en los que trazaron los pueblos escandinavos de la antigüedad. Los armazones de las embarcaciones usadas para navegar por el mar parecen haber estado recubiertas con pieles, mientras que la madera se reservaba para las destinadas a las aguas más tranquilas de los ríos y los lagos. Hasta principios de la Edad del Bronce nórdica (de 1500 a 400 a. C.), los barcos de madera fueron sin duda simples piraguas, troncos de árboles ahuecados.
Las excavaciones llevadas a cabo en Dinamarca, en las landas de Jutlandia y en Escania, han puesto al descubierto campos de la Edad del Hierro celta, con huellas de cultivo de trigo, avena, cebada, mijo y lino. Los enfrentamientos bélicos debían ser frecuentes, ya que los grabados rupestres encontrados en Escandinavia reproducen a menudo escenas de combates en tierra o en alta mar.
Hacia el 1500 a. C. las poblaciones escandinavas empezaron a utilizar los metales. Para la confección de objetos de hierro disponían de materia prima abundante en forma de un mineral de bastante mala calidad, la limonita. La falta de minerales de estaño en Europa del Norte no permitía la fabricación de aleaciones de bronce, por lo cual parece haberse desarrollado un comercio entre Jutlandia y Europa central mucho antes de la era cristiana. Las poblaciones recibían la aleación que les era indispensable a cambio del ámbar recogido en las costas del Báltico.
De los tres países, Dinamarca, Noruega y Suecia, sólo este último se hallaba organizado desde el punto de vista político. Los svears vivían bajo el yugo de soberanos que habían logrado imponerse por la fuerza a alguno de sus vecinos. Conocemos pocos detalles que tengan cierto interés histórico con respecto a los reyes de Uppsala, de la dinastía de Ynglinga, a no ser que existieron realmente y que representaron un papel político y religioso importante durante el período que precedió al comienzo de la era vikinga. 
El poema de Beowulf se refiere a unos soberanos que reinaron en Dinamarca, pero se trata de una obra mítica y no se puede considerar como una fuente válida. En Noruega, los pobladores de la región de Vestfold, en la costa oeste del fiordo de Oslo, parecen haber recnocido la autoridad de jefes únicos en las personas de Halvdan Vitben (hacia 685- 745) y su hijo Oystein Fret (710-750).
Al comienzo de la era vikinga, subsistía todavía un lazo entre las tribus nórdicas y ciertas tribus germánicas. Se podía considerar a los daneses y los sajones, procedentes de regiones vecinas, como primos hermanos. Pertenecían a la misma rama lingüística y sus costumbres eran semejantes.
Cuando las poblaciones nórdicas salieron de su torpeza, un atavismo les predisponía a tomar las rutas de la aventura. Les habían precedido otros escandinavos, convertidos en germanos que, varios siglos antes, abrieron los caminos en dirección al sudeste de Europa y las orillas del Mediterráneo occidental.

Escandinavia antes de los Vikingos.
Los primeros escandinavos fueron pueblos nómadas que vivían de la caza, la pesca y la recolección de plantas silvestres. Vivían en campamentos temporales, situados a lo largo de las costas principalmente, a orillas de los ríos y de los lagos, para beneficiarse de sus recursos alimenticios (pescado, crustáceos, mamíferos y aves marinas y los animales que rondaban por los campos cercanos. Persiguiendo la caza cambiaban de sitio sus campamentos y por lo tanto dejaron pocos vestigios aparte de sus herramientas y armas, hechas de sílex y otras piedras y algunas sepulturas de personas que fueron enterradas junto a los campamentos. Este tipo de existencia migratoria y muy diseminada prosiguió durante unos 4.000 años y los arqueólogos la conocen con el nombre de período mesolítico.

La Revolución Neolítica.
Un enorme cambio tuvo lugar en Escandinavia meridional hacia el 4.000 a.C., cuando el cultivo y la cría de ganado empezaron a sustituir a la caza como principal medio de sustento. Ese cambio anunció el siguiente gran período de la prehistoria, el neolítico, que duró más de 2.000 años. El nuevo modo de subsistencia llegó a Escandinavia procedente del sur y pudo haber sido introducido por grupos de inmigrantes de Europa continental. Sin embargo, es poco probable que hubiera una inmigración a gran escala y la población nativa siguió viviendo igual que los cazadores del período anterior.
Una vez adoptada la agricultura, cambió la forma de establecerse. La gente ocupó sus casas durante períodos de tiempo más largos, cultivando la tierra adyacente que había sido ganada al bosque primitivo. Pero aquellas colonias tampoco serían ocupadas muchos años, ya que los campos circundantes pronto se habrían vuelto improductivos a causa del uso excesivo y la falta de abono y los habitantes se trasladaban entonces a otro lugar donde despejar y cultivar una nueva tierra. Aquellas colonias semipermanentes eran pequeñas, formadas por unas pocas casas que se alojaban poco más que un grupo familiar y estaban esparcidas por todo el país, en forma de granjas aisladas más que de aldeas. No obstante, las costumbres funerarias de estos pueblos agrícolas primitivos muestran que tenían cierto sentido de identidad comunal.
Eran sepultados en grandes monumentos construidos con enormes piedras conocidas como megalitos (a consecuencia de lo cual se les llama tumba megalíticas). Consistían en una enorme cámara central lo bastante alta para una persona erguida y un pasaje que comunicaba con ella. El conjunto estaba cubierto de un túmulo de tierra rodeado por un círculo de piedras más pequeñas en posición vertical. Restos de vasijas de cerámica encontrados dentro y alrededor de la entrada de estas tumbas, que alojaban muchos cadáveres, indican que el entierro iba acompañado de ritos complicados que incluían un festín y tal vez un sacrificio, requiriendo la participación de los habitantes de una gran zona, cuyo núcleo era la tumba comunal. Lo que hoy entendemos por sociedad estaba empezando a evolucionar.
Estas comunidades agrícolas primitivas son más conocidas en Escandinavia meridional (Dinamarca, el sur de Suecia y el sureste de Noruega). Además de tener allí un clima más templado, entraban antes en contacto con los nuevos impulsos culturales y tecnológicos propagados hacia el norte desde el continente europeo. En los bosques y la tundra del extremo septentrional, la caza, la pesca y la recolección siguieron siendo los principales medios de sustento y los cambios en la economía y la cultura tuvieron lugar mucho más lentamente. Sin embargo, algunas herramientas y armas encontradas en el norte son de origen meridional y muestran que hubo relaciones entre las dos regiones.
Los agricultores neolíticos usaban herramientas y armas más variadas que sus antepasados cazadores, pero éstas aún estaban hechas con materiales locales. El sílex y otras piedras se tallaban para hacer palas de hacha que se fijaban a mangos de madera y se usaban para talar árboles y despejar la tierra. Hacían hoces de filo cortante con pedazos afilados de sílex para cosechar los cultivos.
Las puntas de flecha que usaban para cazar también estaban hechas con sílex. Con el paso del tiempo, las formas de algunos utensilios, especialmente las armas, fueron muy elaboradas, requiriendo una gran habilidad para su fabricación. Las hachas de combate de piedra pulida y los puñales de sílex atestiguan la sofisticación que podían conseguir
los artesanos que trabajaban con aquellos materiales aparentemente intratables. A finales del período neolítico, en el segundo milenio a. C., la piedra y el sílex empezaron a ser sustituidos por el bronce en algunas armas sencillas, como las hachas chatas y los puñales. Aquel cambio marcó la transición a la edad del bronce.


La Edad del Bronce.
El bronce es una aleación de cobre y estaño. Estos dos metales procedentes de Europa central y occidental tuvieron que introducirse en Escandinavia en el período prehistórico. El uso del bronce tuvo que haber marcado un cambio pronunciado en la economía de la Escandinavia primitiva, introduciéndola en una red más amplia de contactos culturales y volviéndola más abierta a las influencias del exterior. La edad del bronce comenzó en Dinamarca hacia los 1.800 a.C. y duró más de 1.000 años. Su cultura penetró mucho más despacio en las regiones septentrionales de la península escandinava, aunque los descubrimientos de objetos de bronce de estilo uniforme en toda Escandinavia indican que hubo relaciones entre el norte y el sur, igual que en períodos anteriores. En la edad del bronce el comercio favoreció estos contactos: se cambiaban materias primas, sobre todo pieles y cueros, por cobre y estaño para hacer bronce o por armas de bronce ya elaboradas, como espadas y hachas que se importaban de Europa central y las islas británicas.
Casi toda nuestra información sobre la edad del bronce en Escandinavia procede de tumbas o de objetos de bronce y metales preciosos que fueron enterrados o depositados, probablemente como ofrendas religiosas, en pantanos, ríos y lagos. Se han excavado muchas tumbas desde aquel período. Los cuerpos eran enterrados bajo montículos de tierra o de piedra (túmulos). Algunos de los túmulos de Dinamarca y Suecia meridional eran enormes y aún están erguidos hoy con unos 3 ó 4 metros de altura. Estaban situados en elevaciones que dominaban el paisaje a varias millas a la redonda.
La cremación, con los huesos incinerados colocados en vasijas de cerámica bajo los túmulos, era algo corriente durante los últimos siglos de la edad del bronce, pero en épocas anteriores predominaba la inhumación (entierro del cuerpo no incinerado). Esas tumbas tienen mucho que contarnos. Dinamarca es especialmente rica en restos de inhumaciones de la edad del bronce. En algunas tumbas, los troncos de roble ahuecados servían de ataúd para el cadáver que se enterraba totalmente vestido y acompañado de sus posesiones, incluyendo artículos de higiene personal, como navajas de afeitar y pinzas. En algunos casos, la humedad del suelo ha conservado las prendas de lana del difunto, y de éstas hemos sabido que los hombres llevaban túnicas ceñidas, cubiertas con capas y sencillos tocados.  
Las mujeres usaban trajes de dos piezas y cubrían su cabeza con una redecilla muy elaborada o una toca. Así, podemos vislumbrar el aspecto de la gente que vivía en Escandinavia en aquellos tiempos. Se sabe muy poco sobre los emplazamientos de las colonias en la edad del bronce, pero los pocos indicios que existen sugieren que la población de aquella época estaba esencialmente formada por campesinos que vivían en granjas largas y rectangulares, con una cuadra en un extremo. Algunas granjas estaban agrupadas, formando pequeñas aldeas. Las vasijas de cerámica, generalmente usadas para el almacenamiento y la preparación de alimentos, eran probablemente hechas por las mujeres en las granjas para su uso propio. Al principio los utensilios agrícolas seguían siendo de piedra y sílex, estando el bronce reservado para armas u objetos decorativos que reflejaban la posición social.
Pero a finales de la edad del bronce (a mediados del primer milenio antes de Cristo) el bronce se usaba para todos los utensilios, incluyendo las hojas de las hoces que se usaban para cosechar. Muchos de estos utensilios de bronce fueron probablemente hechos por granjeros artesanos locales, pero también tuvo que haber especialistas en metalistería que hicieron los objetos más elaborados, los que más se han encontrado en los pantanos como ofrendas votivas. Incluyen instrumentos musicales parecidos a las trompetas, conocidos como "lur", que consistían en un tubo, una boquilla y un pabellón liso; las representaciones de los lur encontradas en los grabados sobre roca suecos sugieren que se usaban en ceremonias rituales. También se han encontrado cascos con adornos complicados, escudos, cuencos de bronce y de oro, así como joyas de mujer, que indican que la edad del bronce fue un período de riqueza en gran parte de Escandinavia meridional. La sociedad de la edad del bronce parece haber sido dominada por una clase dirigente rica y poderosa. Los espléndidos bienes mortuorios de bronce y de oro concentrados en unas pocas tumbas de hombre indican que la persona allí enterrada perteneció a una clase dirigente, y la presencia de una sola granja inmensa en una aldea de casas pequeñas también puede indicar alguna forma de jerarquía interna.
También se ha sugerido que los depósitos votivos de la edad del bronce eran manifestaciones de jefatura: el rico y poderoso aplacaba al dios o espíritu local que habitaba el lugar con una espléndida ofrenda y al mismo tiempo aseguraba su posición sobre sus rivales con una exhibición de notable derroche.

La Edad del Hierro: los Orígenes de la Época Vikinga.
Hacia mediados del primer milenio a.C. tuvo lugar otra revolución tecnológica, cuando el hierro sustituyó al bronce como material para la mayoría de las herramientas y armas. La idea de usar hierro se introdujo, como el uso del bronce, desde Europa central, pero esta vez el metal no tuvo que ser importado. En los lechos de los lagos de Noruega, Suecia y Dinamarca hay abundantes fuentes de mineral de hierro que se puede conseguir fácilmente. Conocidos como mineral de pantano o mineral de lago, estos depósitos se sacaban a la luz muy simplemente, sin necesidad de ser excavados. El mineral en sí no es de gran calidad y contiene muchas impurezas, pero los escandinavos aprendieron pronto a extraer hiero utilizable fundiéndolo en hornos sencillos. Al principio, las herramientas y armas hechas por los herreros de los comienzos de la edad del hierro eran pocas y sencillas, pero la habilidad y el repertorio de los artesanos escandinavos aumentó a lo largo de los siglos hasta que sus productos estuvieron en pie de igualdad con cualquier otro hecho en otro lugar de Europa.
La edad del hierro duró unos 1.500 años y ha sido dividida en varias fases cronológicas diferentes. La edad del hierro primitiva (también llamada la edad del hierro celta o la edad el hierro prerromana) abarca los primeros 500 años del período. La edad del hierro romana señala la época en que el imperio romano dominaba el continente europeo (desde el siglo I hasta el IV d. C.) e influía en la cultura escandinava, aun cuando Escandinavia nunca formó parte del imperio. Los siglos V y VI son conocidos como el período de migración (con referencia a las migraciones en masa de este a oeste a través de Europa); en Dinamarca, este período también se llama la edad del hierro germánica primitiva. El siglo VII y el principio del siglo VIII son conocidos como el período de Vendel (en Suecia), el período merovingio (en Noruega), o la edad del hierro germánica avanzada (en Dinamarca). Después viene la época vikinga, cuyo comienzo generalmente se sitúa alrededor del 800. El final de esta época coincide más o menos con la introducción del cristianismo en Escandinavia (a finales del siglo X en Dinamarca y algo más tarde en otros sitios).

La Edad del Hierro Primitiva (Siglos V-I a.C.)
Los primeros cinco siglos de la edad del hierro permanecen relativamente desconocidos, ya que se conocen muy pocos asentamientos de ese período. La agricultura debía se aún el sostén económico, pero la evidencia de un empeoramiento climático desde los últimos siglos de la edad del bronce sugiere que la productividad podía haber decaído. Grontoft, una población rural al sur de Jutlandia que data del 200 a.C., arroja alguna luz sobre aquellos granjeros de la edad del hierro primitiva, cuyas viviendas tuvieron que ser muy similares a las de sus predecesores, agrupadas en poblados rodeados de vallas.
En Grontoft vivían probablemente unas 50 personas y unas 60 reses, pero resulta difícil saber si esto era entonces una comunidad de tamaño medio. Sin embargo, hay señales de que los asentamientos rurales estaban aumentando en número y tamaño hacia finales de la edad del hierro primitiva. Una vez más, los indicios provienen principalmente de Dinamarca, donde varios emplazamientos de colonias ocupados durante este período, han sido reciente y extensamente excavados. Hodde, en Jutlandia, es uno de los asentamientos rurales del siglo I a. C. que se han encontrado en esa zona y tiene muchas características que se encuentran presentes en las aldeas danesas hasta el comienzo del período vikingo. En su máxima extensión, Hodde contó con 27 granjas, cada una compuesta de una casa larga con la vivienda y la cuadra bajo el mismo techo y un par de edificios subsidiarios más pequeños, tal vez graneros o talleres.
Cada complejo estaba rodeado de una valla y la aldea entera estaba cercada por una valla común con puertasque permitían el acceso directo de cada granja a sus campos. Había una zona abierta (un campo comunal o plaza del pueblo) en el centro de los poblados. Una de las granjas era mucho mayor que las demás y puede que alojara al jefe de la aldea, con su familia y sus criados. La herrería, la fabricación de cerámica, la tejeduría y el hilado eran actividades corrientes, pero la vida de aldea se basaba en la cría de ganado y la agricultura, siguiendo las tradiciones de la edad del bronce, pero a mayor escala.
Otros emplazamientos en Jutlandia muestran que junto a esas aldeas también había asentamientos agrícolas más pequeños con sólo dos o tres granjas, pero no sabemos por qué había tan grandes variaciones en la escala de establecimiento en el campo danés. La práctica de hacer ofrendas votivas y sacrificios continuó durante toda la edad del hierro. La enorme mayoría de las ofrendas recuperadas son armas, vasijas de cerámica o de metal que contenían alimentos y animales, pero varios descubrimientos espectaculares de sacrificios humanos han sido hechos en las turberas de Jutlandia. Esa gente del pantano (algunos están expuestos en los museos daneses en un increíble estado de conservación) nos permite reconstruir con una exactitud asombrosa el físico y el aspecto de alguna de la gente que vivió en las colonias agrícolas escandinavas durante la edad del hierro primitiva.
Casi todos estos cuerpos han sido hallados accidentalmente por gente que extraía turba de los pantanos de Jutlandia, aunque algunos también han sido encontrados en situaciones parecidas en las islas danesas y en otras partes al noroeste de Europa. Sabemos que son víctimas sacrificatorias porque sus pies y manos están atados y en algunos casos llevan un nudo corredizo ajustado alrededor de sus cuellos. A algunos también les han cortado el cuello. La acidez de los suelos de turba ha conservado su piel y su pelo e incluso el contenido de sus estómagos, de un modo tan extraordinario que podemos descubrir detalles tales como su modo de peinarse e incluso lo que comían. Sabemos, por ejemplo, que el hombre de Grauballe, cerda de Silkeborg, en Jutlandia, había comido unas gachas de cebada, avena y trigo con algunas semillas de hierba poco antes de que le cortaran el cuello, un día del siglo I a. C. La Edad de Hierro Romana (Siglos I-IV d. C.)
Aunque el depósito de sacrificios en las tierras húmedas continuó durante toda la edad del hierro romana, pueden observarse algunos cambios notables en la naturaleza de las ofrendas. Casi todos los objetos que pertenecen a este período son armas de guerra y, especialmente en Escandinavia meridional, son de origen romano. Se puede suponer con seguridad que fueron botín tomado en la batalla y arrojado al lago, pantano o río como una ofrenda de gratitud por la victoria en la guerra. Estos depósitos pueden por lo tanto indicar que hubo numerosas escaramuzas en aquella época entre los escandinavos y los vecinos del sur, que aunque no formaban parte del imperio romano eran aliados de los romanos y tenían armas romanas. Algunos escandinavos también pudieron haber dejado sus tierras para servir como mercenarios en las armadas romanas, regresando a su hogar después de su turno de servicio con objetos de valor y artículos lujosos de fabricación romana. Muchos de esos objetos llegaron hasta las tumbas, simbolizando tal vez la vida aventurera y la alta posición social de los individuos allí enterrados.
No todos los productos del impero romano llegaron a Escandinavia por esos medios. Durante los cuatro siglos de la era romana en la Europa continental hubo, sin duda alguna, un contacto pacífico entre los pueblos escandinavos y las zonas romanizadas del sur. Algunos de los artículos más espléndidos, como vasos de vidrio, de bronce y de metales preciosos que han sido recuperados pudieron haber llegado a Escandinavia a través del intercambio de regalos entre familias dirigentes de cada lado de la frontera, pero otros objetos más corrientes llegaron sin duda a través del comercio. Se encuentran en Noruega, Dinamarca y Suecia central y meridional, pero a finales del período son más comunes en la isla de Gotland, bien situada en medio del mar Báltico.
La distribución de los hallazgos señala las rutas por las cuales las mercancías de comercio viajaban desde Europa central y meridional: a lo largo del Elba y del Rhin y por el litoral occidental hasta la costa báltica, Gotland y Suecia central. Las joyas, la cerámica y las monedas (denarios) atestiguan este comercio. Tuvieron una influencia importante en el desarrollo posterior de los estilos artísticos y los artefactos escandinavos. Es difícil saber con seguridad qué productos escandinavos se cambiaban por los objetos romanos, más duraderos, pero sin duda las pieles del norte desempeñaron un papel importante. Los productos agrícolas, en particular los cereales y los cueros de reses, también estaban muy solicitados por las legiones romanas y probablemente constituían la mayor parte de las mercancías enviadas al sur. Los indicios señalan que las actividades agrícolas aumentaron en Escandinavia durante esos siglos y es más que probable que fuera en respuesta a un mercado más amplio. Las aldeas de Dinamarca aumentaron en número, tamaño y complejidad y en Noruega la agricultura se convirtió por primera vez en un aspecto importante de la economía. Se ocuparon y despejaron nuevas tierras para los cultivos y la ganadería, y se sabe con certeza que también se crió ganado en algunas de las pequeñas comunidades pesqueras dispersas al norte del Círculo Polar Ártico.
En los siglos de la edad del hierro romana pueden descubrirse por primera vez los comienzos de la organización social y política en Escandinavia que finalmente llevaron a la formación de reinos unos siglos más tarde y cabe suponer que los contactos culturales y comerciales con el imperio romano desempeñaron un papel importante en esta evolución. La mejor prueba de centralización política proviene de Dinamarca, donde surgió una clase de guerreros que se erigieron en jefes, dominando varias regiones del país, con una riqueza procedente del control sobre el comercio y laposesión de tierras y tal vez también con responsabilidades religiosas.
Recientemente se ha investigado un centro desde el cuela uno de estos jefes pudo haber operado, en Gudme, cerca de la costa oriental de la isla de Fionia, Dinamarca. Allí se estableció una colonia en el siglo I a.C., que aumentó su tamaño y su riqueza a lo largo de los siglos siguientes. Su época más próspera fue a finales de la edad del hierro romana (los siglos III y IV), pero siguió ocupada al menos hasta finales del siglo VI.
Las excavaciones han mostrado que la colonia estaba formada por casas largas del tipo rural corriente, pero los objetos que se han descubierto dentro y alrededor de ésta son totalmente diferentes de los que normalmente se encuentran en las colonias agrícolas de aquella época. Los accesorios de oro de las armas, los anillos de oro y los trozos cortados de oro y plata indican que aquél no fue sólo un centro agrícola y el carácter excepcional de Gudme se recalca con el descubrimiento de pequeñas figurillas estampadas en hojas finas de oro, normalmente asociadas con centros de culto en el período de migración posterior. El propio nombre de Gudme tiene connotaciones religiosas: significa "el hogar de dios".
Un emplazamiento contemporáneo se encuentra en Lundeborg, en la costa, a unos 5 kilómetros. Las investigaciones han revelado que no fue una colonia permanentemente habitada, siendo estacionalmente ocupada, probablemente en verano y en primavera y fue un centro de comercio y de fabricación donde se importaban mercancías de lujo, se hacían joyas y se reparaban barcos. Por consiguiente, parece haber servido de mercado o de feria y de lugar donde los visitantes (muchos de ellos posiblemente peregrinos) habrían desembarcado de camino a Gudme.
Dankirke, cerca de la costa occidental de Jutlandia, parece haber desempeñado una función muy similar a la de Gudme, y pudo haber sido la base del poder de una jefatura que controló la región meridional de Jutlandia. Otros emplazamientos del mismo tipo tuvieron que existir en Dinamarca y en la península escandinava durante la edad del hierro romana, pero hasta ahora no han sido descubiertos, aunque sí se conocen sus equivalentes del período de migración.

El Período de Migración (Siglos V-VI)
El siglo V fue un período de gran confusión en el continente europeo al finalizar el imperio romano, siendo reemplazado por nuevas unidades geográficas como el imperio franco (actualmente Francia y los Países Bajos) y el reino visigótico de la península ibérica. Este proceso se inició con el movimiento masivo de pueblos que atravesaron Europa de este a oeste, pero las grandes migraciones sólo afectaron levemente a Escandinavia. Algunos zarparon desde el oeste y el sur de Dinamarca para establecerse al este de Inglaterra; otros pocos pudieron haber emigrado desde el suroeste de Noruega hasta el norte de Inglaterra. Pero, contrastando con lo que estaba sucediendo en casi todo el noroeste de Europa, el período de migración en Escandinavia parece haber sido de estabilidad y prosperidad, con una agricultura y un comercio florecientes.
En Noruega, la expansión agrícola que había comenzado en el período anterior prosiguió. Se han excavado muchos asentamientos en el suroeste del país que parecen representar granjas aisladas dedicadas a la ganadería, con algunos cultivos en los pequeños campos adyacentes. Las casas largas y rectangulares, hechas de piedra, albergaban a la gente y al ganado. Una granja típica consistía en una casa alargada con varias dependencias más pequeñas, rodeada de un muro de piedra y con terrenos para el ganado también cercados con piedras. Se han encontrado granjas similares en Öland y Gotland, donde se practicaba la misma agricultura. La distribución dispersa de estas granjas las diferencia de los establecimientos en aldeas de Dinamarca, cuya extensión seguía aumentando.
El comercio y los trabajos manuales florecieron en el período de migración. Estas actividades parecen haberse combinado en lugares como Helgö, en el lago Mälaren, en Suecia central. Aquí, artículos importados como monedas de oro (solidi) procedentes del imperio romano del este y una figurilla de Buda originaria del norte de la India han sido encontrados junto a los moldes y los crisoles que se usaban para fundir las joyas de bronce del país. En Helgö también se han descubierto algunas figurillas en hojas de oro parecidas a las que se han encontrado en Gudme y sugieren que Helgö también pudo haber sido un lugar de prácticas religiosas. Estas figurillas (diminutas placas de oro fino estampadas con figuras masculinas o femeninas), eran ofrendas votivas y han sido encontradas en muchos otros sitios, pero la mayor concentración que se conoce está en Sorte Mulde, en la isla de Bornholm al sur del mar Báltico, donde se descubrieron nada menos que 2.300 durante las excavaciones de 1986 y 1987. Sorte Mulde tuvo que haber sido el centro de la jefatura de Bornholm, que controlaba el comercio marítimo del sur del mar Báltico. Fue el centro de producción de artesanía en la isla y parece que también fue el foco religioso de la isla.
Lugares como Gudme, Helgö y Sorte Mulde sugieren que los ritos asociados con la creencia religiosa se fueron concentrando en emplazamientos específicos durante el período de migración. El depósito de ofrendas votivas en pantanos, lagos y ríos, principal manifestación de la religión en épocas anteriores, cesó en el siglo VI. A partir del siglo VI, los sacrificios se hacían normalmente con seres humanos y los objetos preciosos como las figurillas en hojas de oro y los bracteados de oro (colgantes parecidos a monedas) se enterraban en tierra seca, casi siempre en la proximidad de la residencia de un jefe importante. Este cambio fundamental en la práctica debe significar un cambio igualmente profundo en las ideas religiosas y sociales, y sostiene que los jefes regionales desempeñaban un papel de líderes tanto políticos como religiosos, siendo de algún modo los intermediarios entre los dioses y el pueblo.
El período de migración fue en casi toda Escandinavia un tiempo de cambio religioso, político y social en un ambiente de prosperidad creciente: la agricultura se hizo más productiva y el comercio se desarrolló. Contrastando con el continente europeo, tuvo que ser un tiempo de paz. Y sin embargo, unas 1.500 fortalezas defendibles estaban siendo construidas más o menos al mismo tiempo. La mayoría no están excavadas y son difíciles de datar con exactitud, pero la primera fase de la fortaleza de Eketorp en Öland, por ejemplo, se remonta con seguridad a los siglos IV y V, y otros ejemplares investigados indican una ocupación en la misma fecha aproximadamente. La construcción de fortalezas se atribuye normalmente a períodos de agitación, pero la mayoría de los especialistas actuales creen que las fortalezas de Escandinavia en el período de migración se construyeron por razones totalmente diferentes. Probablemente representan centros de una sociedad bien organizada en la cual los centros regionales de poder estaban demarcados y eran claramente visibles para las poblaciones de los alrededores.

El Período de Vendel (Siglos VII-VIII)
La última fase de la edad del hierro antes del advenimiento de la cultura vikinga debe su nombre a un emplazamiento en Suecia central, cuyas ricas tumbas señalan la presencia de una dinastía real en los años que precedieron a la época vikinga. Habían empezado a surgir centros de poder regional en Escandinavia, especialmente en Dinamarca, durante las primeras fases del período del hierro y las entidades políticas del período de Vendel deberían, por lo tanto, ser consideradas como la culminación de hechos precedentes, no como innovaciones. Su importancia reside en el hecho de que proporcionaron una base para lo que iba a producirse: la aparición de reinos característicos en la época vikinga y la auténtica cristalización de los reinos de Suecia, Noruega y Dinamarca a principios de la Edad Media.
El cementerio de Vendel en la provincia de Uppland se encuentra en la orilla este del río Fyris, que fluye hacia el sur hasta el lago Mälaren. Los dirigentes de los svears, una población o tribu mencionada por los escritores latinos del período romano como la fuerza dominante en el Báltico y que dieron su nombre al país de Suecia, fueron enterrados en este cementerio. Sus cuerpos fueron colocados en barcos con su equipo personal dispuesto a su alrededor como prueba de su rango. Se ha encontrado un cementerio parecido en Valsgärde, un poco más al sur en la misma orilla del Fyris y 27 kilómetros más allá, cerca de la desembocadura del Fyris en el lago Mälaren, se encuentra Gamla Uppsala, el centro religioso de los svears, con sus grandes túmulos funerarios.
Los opulentos bienes mortuorios (armaduras muy decoradas, jaeces de caballo, vasos de cristal y equipos de cocina, incluyendo calderos) y el uso pródigo de naves en los entierros de Vendel y Valsgärde pueden tomarse como prueba de la creación y el consumo notables de riquezas por parte de una o varias familias que controlaban las tierras y la población en una amplia región. Son los mejores ejemplos que tenemos de un centro real en aquella época. La riqueza y el poder de los svears derivaba probablemente de su control del comercio que circulaba por el río Fyris, transportando pieles y hierro desde el norte hasta centros del sur. Casi todos los entierros de esa fecha en la misma región contienen bienes mortuorios de mala calidad y por consiguiente podemos suponer que la mayoría de la población que vivía en establecimientos rurales no disfrutaba del mismo nivel de vida o de los mismos lujos que los ocupantes de loscementerios de Vendel y Valsgärde.
La expansión de poderosas autoridades centrales en Escandinavia durante el período de Vendel condujo a otros desarrollos, como el establecimiento de centros mercantiles y de trabajos artesanos. Algunos de éstos, como Ribe, en Dinamarca, por ejemplo, se convirtieron más tarde en pueblos de la época vikinga, pero otros, como Ahus en Skane, Suecia, florecieron en el siglo VIII y más tarde fueron abandonados. En aquella época también se emprendieron trabajos de ingeniería a gran escala. El Danevirke, una gran fortificación al sur de la península de Jutlandia, empezó a construirse hacia 737.
 Tuvo que ser un formidable obstáculo, formado por una muralla de tierra revestida de madera de unos diez metros de ancho, con un foso (cuya excavación probablemente proporcionó la tierra para la muralla) delante. La barrera se extendía hacia el suroeste desde el fiordo de Schlei, en el extremo oeste y medía unos siete kilómetros de largo. La excavación del canal de Kanhave en la isla de Samso, hacia el 726, también fue impresionante. Un pasaje de cerca de un kilómetro de longitud y once metros de ancho fue abierto a través de un estrecho istmo al norte de la isla y ahondado para permitir el paso de barcos de poco calado. Sus lados inclinados se revistieron con madera y la totalidad de la obra requirió una habilidad técnica considerable, así como la disponibilidad de una importante mano de obra. Todos estos logros prepararon el terreno para los posteriores desarrollos del período vikingo.

Expediciones Vikingas.
Las costas recortadas de los países nórdicos y el rigor de su clima habían convertido a los escandinavos en navegantes desde la noche de los tiempos. Habían adoptado como hábitat las orillas a lo largo de los fiordos y el barco había llegado a ser el instrumento indispensable para la pesca y el transporte de personas y mercancías. En unas tierras en que la circulación terrestre resultaba muy dificultosa durante la mitad del año, a causa de la nieve o del barro, el barco permitía desplazarse a lo largo de las costas y penetrar profundamente en el interior de las tierras, a través de los fiordos.
Hasta el siglo VIII, las actividades marítimas de los escandinavos se limitaron a la navegación costera, pero aquellos que soñaban con aventuras deseaban ardientemente perder de vista las costas. La embarcación que querían tenía que ser a la vez marinera y robusta para afrontar el mal tiempo y lo bastante ligera para poder ser desplazada en tierra con ayuda de rodillos. Su calado debía ser pequeño, con objeto de que le fuese posible abordar las orillas y remontar los ríos y, al mismo tiempo, tener una capacidad de carga importante para transportar el máximo de botín o de fletes comerciales. A partir de estas exigencias, difíciles de conciliar, los carpinteros de ribera escandinavos consiguieron en el siglo VIII la mejor síntesis posible, unos barcos que no tuvieron rival en la época en que fueron construidos. Todavía en la actualidad, nos admiramos ante la belleza del diseño de los cascos que presentan los navíos exhumados por los arqueólogos. Este grado de perfección fue el resultado de mejoras sucesivas, obtenidas tras numerosos intentos.
Sin el largo y paciente trabajo de los marinos nórdicos, enfrentados diariamente a las duras exigencias del mar, no podríamos hablar de una era vikinga y los escandinavos no hubieran salido del primitivismo en que vivían para realizar las proezas que continúan asombrándonos. A partir del día en que dispusieron de buenos barcos, aptos para la navegación de altura, el mar Báltico les quedó pequeño y el viento de la aventura empezó a hinchar las velas de muchos de ellos, atrayéndoles más allá del horizonte, hacia nuevas tierras ricas en promesas.
Las expediciones vikingas se organizaban en forma de una asociación de intereses. Los participantes, que podían ser dos o más, compartían los gastos y el riesgo de la operación que se proponían emprender, constituyendo entre ellos un felag (asociación). Los navíos que pertenecían en copropiedad o en plena propiedad a los felagi se ponían en común y, si la expedición terminaba bien, se repartían las riquezas adquiridas entre los socios. Además, cada felagi se comprometía mediante juramento a hacer respetar los derechos de los socios desaparecidos o ausentes. En la época vikinga, la asociación iba más lejos, estableciéndose entre los socios una relación todavía más estrecha, una especie de fraternidad entre varios individuos.
Los padres permitían a sus hijos partir tan pronto como eran capaces de servirse de las armas que harían de ellos guerreros confirmados. Expresar el deseo de partir en una expedición vikinga, en busca de riqueza y honores, se consideraba como un síntoma de buena salud. Los nuevos barcos permitían dirigirse a regiones lejanas y desembarcar en ellas de improviso, con el objeto de efectuar incursiones de pillaje. El objetivo buscado no era conquistar, sino enriquecerse, logrando el máximo de botín. La reducida capacidad de carga de los barcos incitaba a los vikingos a apropiarse con preferencia de los objetos de oro y plata, que tenían mayor valor y copaban menos espacio. Una cierta expansión demográfica, principalmente en Noruega, contribuyó sin duda a acelerar el movimiento y a darle mayor amplitud. En este país inmenso, donde sólo una zona restringida de la franja costera era habitable, bastaba con un incremento de la natalidad, aunque fuese limitado, para que las necesidades sobrepasasen los recursos, y para que la partida de los más jóvenes representase una necesidad.
Poco a poco, los escandinavos se acostumbraron a salir cada año tan pronto como terminaban las sementeras de primavera y el mar se calmaba. Antes de embarcarse, los vikingos hacían un sacrificio a Odín para que les protegiese durante la expedición y les concediese el éxito de sus empresas. Tras las festividades de Jul, los vikingos volvían al trabajo, aprovechando el respiro del invierno para preparar los barcos y las armas. Era también momento de cazar aquellos animales cuyas valiosas pieles se cotizaban muy bien en los mercados.
Con el comienzo del verano, llegaba una vez más el momento de volver al mar en busca de nuevos horizontes. Los vikingos no temían el cambio de ruta ni la prolongación de los viajes. Tras las incursiones iniciales, que sólo agrupaban unas cuantas naves, las expediciones vikingas fueron tomando envergadura hasta el punto de formarse verdaderas flotas.

Guerra y Armas.
Todos los hombres libres disfrutaban del derecho de llevar armas en la época vikinga. Tenían que entrar en las filas cuando se lo pedía su señor o rey. En algunas zonas, notablemente en Suecia central, la gente también era requerida para guarnecerse y armar barcos. Con este propósito, la tierra se dividía en unidades que comprendían un cierto número de granjas y cada una de ellas tenía que proporcionar un barco totalmente equipado cuando se lo pedían. Los vikingos generalmente combatían a pie. El hecho de que se enterraran caballos junto a algunos vikingos ricos indica que hubo algunos guerreros montados, pero esto sin duda no era corriente. Los buques de guerra vikingos se usaban principalmente para transportar ejércitos a la escena de las batallas campales; los combates marítimos eran menos corrientes, aunque se mencionan algunos en las fuentes escritas. El más conocido es la batalla de Svöld, hacia el año 1000. Las narraciones en fuentes inglesas y francas de las batallas campales libradas por los vikingos en Europa occidental dan fe de la fuerza y habilidad de sus cuerpos combatientes.  
Los vikingos infundían terror a sus oponentes y lucharon a sangre y fuego por todo el noroeste de Europa. Las armas que hicieron tantos estragos fueron la espada, la lanza y el hacha de combate, y arcos y flechas. Las descripciones en tallas contemporáneas, como las piedras decoradas conmemorativas encontradas en Gotland, nos dan una idea del aspecto de esos guerreros vestidos para la batalla con casco y cota de malla y totalmente armados. Podemos aprender mucho más de las tumbas en los países escandinavos, muchas de las cuales contienen el equipo de los combatientes, que enterraron con ellos.
La espada era la mejor de todas las armas, muy apreciada por su poder combatiente y como símbolo de posición social: cuanto más alto era el rango del guerrero, más magnífica era su espada. La empuñadura estaba a menudo ricamente adornada, pero aunque una empuñadura muy elaborada denotaba un dueño poderoso, era la hoja de la espada la parte más importante del arma, porque de ésta dependía la vida de su poseedor. Las hojas de dos filos, con un largo de setenta a ochenta centímetros, eran ligeras y flexibles, fuertes y afiladas. Algunas eran importadas del imperio franco, pero sus empuñaduras se hacían y se montaban en Escandinavia, adornándose a menudo con los estilos artísticos predilectos de los vikingos. La espadería franca más famosa era la de Ulfberth, cuyo nombre figura en muchas hojas de espada.
Las hojas de fabricación escandinava no eran inferiores a los ejemplares importados más exóticos. También se hacían empleando un método conocido como "soldadura modelo" por el que largos flejes de hierro de composición ligeramente diferente se soldaban juntos formando un núcleo y un filo hecho con un acero más duro y afilado se soldaba a los lados. Luego se pulía la hoja y una ranura longitudinal, conocida como abatanador, se afilaba por todo el largo. El propósito del abatanador era aligerar la hoja sin reducir su fuerza y aumentar su flexibilidad. Después de mil años bajo tierra, casi todas las hojas de las espadas que se han recuperado están ahora muy corroídas, pero algunas de ellas todavía tienen hermosos dibujos en su superficie. Las espadas se llevaban en vainas hechas con tiras de madera cubiertas con cuero y forradas con lana.

La lanolina de la lana habría servido para preservar la hoja del deslustre y la oxidación. Las espadas más espléndidas se guardaban en magníficas vainas adornadas con monturas de bronce o doradas alrededor de la boca y en la punta (la contera). Se hanencontrado monturas de vaina en muchas tumbas, aunque los materiales orgánicos de lavaina misma normalmente han desaparecido.
Las espadas de doble filo se usaban para dar un tajo al enemigo, causando sin duda lesiones terribles. Los huesos mutilados de esqueletos desenterrados en Hedeby y otras partes dan una idea de la clase de heridas causadas. Los cuchillos de combate cortos, de un solo filo, estaban concebidos para clavarse en el oponente cuando se entablaba un combate cuerpo a cuerpo y los guerreros vikingos llevaban a veces espada y cuchillo. El arma ofensiva más eficaz de todas era la lanza, con su hoja de hierro delgada y afilada de hasta cincuenta centímetros de largo, sujetada a un asta de madera por medio de una arandela. Algunas lanzas, lo mismo que las espadas de mejor calidad, tuvieron que ser armas de categoría. Sus hojas eran de soldadura de modelo, con filos y punta afilados y las arandelas estaban damasquinadas con plata o bronce. La mayoría de las lanzas que se han encontrado en tumbas, sin embargo, son más sencillas y no están adornadas, pero no obstante son muy eficaces.
Aunque el hacha de combate se asocia popularmente con los vikingos, en conjunto parece haber sido menos preferida como arma que la espada y la lanza. Se han encontrado menos y casi todas ellas en Escandinavia occidental. Estaban hechas de un modo bastante sencillo: un filo cortante se soldaba a un bloque de hierro y el extremo se encajaba a un mango de madera y se sujetaba firmemente. La mayoría de las hachas de combate no estaban adornadas y no se distinguen de las hachas de trabajo; se supone que son hachas de combate por el hecho de que han sido encontradas en tumbas junto con otras armas. Unos pocos ejemplares son mucho más espléndidos y tuvieron que ser hechos para ceremonias o exhibiciones. La mejor, con mucho, es el hacha de la tumba real o aristocrática de Mammen, en Jutlandia. Está damasquinada con plata según los primorosos modelos que dan su nombre al estilo artístico de Mammen y es difícil imaginarse que haya sido alguna vez usada en la batalla; fue probablemente un símbolo de riqueza, posición social y poder.
Los arcos y flechas también se usaban en la guerra, pero probablemente más en la caza. Aún sobreviven un gran número de puntas de flecha de hierro y varias formas diferentes aunque sus astas de madera normalmente han desaparecido. Los arcos de madera son más raros, ya que, estando hechos de madera, generalmente se han descompuesto totalmente, pero se ha encontrado uno entero en un terreno anegado en Hedeby. Mide noventa y dos centímetros de largo y está hecho de tejo, una madera muy flexible que se usaba para hacer arcos en la Edad Media. Los vikingos se defendían en la batalla con escudos redondos que les protegían el cuerpo desde el hombro hasta el muslo. Estaban hechos de madera, a menudo de lima, cubierta con cuero. Éste podía luego adornarse con monturas de metal y símbolos y a veces se pintaba con colores vivos. El canto de cada escudo se reforzaba con una tira de hierro y había una protuberancia de hierro en el dentro para proteger la mano que lo llevaba. Se ha conservado poco de la madera de los escudos, pero se puede calcular su tamaño y el tipo de adorno que tenían, por los accesorios de metal que han quedado. Los escudos encontrados en la nave funeraria de Gokstad tiene un metro de diámetro y ése era probablemente el tamaño normal.
Otros medios de protección eran el casco y la armadura que llevaban algunos vikingos. Sin embargo, se encuentran raras veces en las tumbas o en otros emplazamientos arqueológicos que parece poco probable que se llevaran normalmente y seguramente eran prerrogativa de los más altos rangos de la sociedad. El único casco de la edad vikinga que se ha conservado se encontró en una tumba de Gjermundbu, en Noruega. Está claro que un gran hombre fue enterrado allí, pues además de un casco tenía una cota de malla y una hermosa espada con una empuñadura damasquinada con plata y cobre. Tanto el casco como la cota de malla se encontraban en una condición fragmentaria cuando fueron descubiertos, pero el caso ha sido reconstruido y está ahora en el museo de Oldsaksamling en Oslo. El casco de hierro es abovedado con un penacho central y una especie de visera para proteger la nariz y los pómulos. Un poco de cota de malla cuelga por detrás para proteger el cuello. El resto de la cota de malla tenía probablemente la forma de una túnica corta que se llevaba sobre un jubón acolchado o de cuero para proporcionar una protección adicional.
Se conocen otros cascos sólo a través de ilustraciones pictóricas. Los cascos de los guerreros representados en las piedras decoradas de Gotland con invariablemente cónicos y tienen una protección nasal. Una estatuilla de Sigtuna, en Suecia, tallada en cornamenta de alce, también lleva un casco cónico con una protección nasal, que está adornada con un motivo de anillos y puntos. Resulta imposible decir si esos cascos estaban hechos de hierro como el modelo de Gjermundbu; podían haber sido de un material menos fuerte, como el cuero. No obstante, sabemos con certeza que ninguno de ellos llevó cuernos.
Equipos como éste probablemente pertenecieron a los ricos y poderosos entre las fuerzas vikingas, o a los combatientes profesionales que formaban los ejércitos privados o eran los guardaespaldas de reyes y señores, especialmente en Noruega. Las espléndidas espadas con empuñaduras adornadas y hojas francas, los cascos y túnicas de cota de malla, habrían sido desconocidos por la gran mayoría de los combatientes, granjeros y pescadores que eran instados a servir en épocas de conflictos y cumplir con sus obligaciones para con su señor. Esos hombres llevarían armas sencillas, probablemente sólo su hacha de trabajo que usaban como arma de batalla.

Groenlandia.
Erik el Rojo, Pionero de la Colonización.  Hacia el año 900, Gunnbjörn Krajasson, que navegaba hacia Islandia, tropezó con mal tiempo y su barco derivó en dirección al oeste. Avistó algunas islas. No se detuvo en ellas, pero al llegar a su destino dio parte del descubrimiento. Hubo que esperar a 982 para que otro islandés, Erik el Rojo, se decidiese a reconocer esas islas, a las que se llamaba las islas de Gunnbjörn, si es que alguna vez se hablaba de ellas. Probablemente, se trataba de islotes rocosos situados a la altura de las costas de Groenlandia, cerca de Angmagssalik. Condenado a la pena de destierro a causa de varias muertes, Erik el Rojo tuvo que abandonar Noruega en 964, en compañía de su padre, Thorwald Asvaldsson. Llegó a Islandia en un momento en que todas las tierras ya habían sido repartidas. Después de varios intentos infructuosos por instalarse y de graves querellas con sus vecinos, fue condenado por el Althing islandés a una pena de tres años de destierro por doble asesinato. Partiendo de la costa noroeste de Islandia, Erik siguió la costa este de Groenlandia, que juzgó inhospitalaria. Luego, tras haber doblado el cabo Farewell, alcanzó una región llena de fiordos, cerca de Julianehab, que le pareció más acogedora.
La exploró y pasó allí el invierno. A la primavera siguiente, subió a lo largo de la costa oeste y encontró, cerca de Godthab, otro emplazamiento que podía acoger a una colonia. Dio al primer lugar el nombre de Oesterbygden, la colonia oriental, y al segundo el de Vesterbygden, la colonia occidental. Una vez cumplida la condena, puso rumbo a Islandia, con la firme intención de regresar tan pronto como hubiera reunido los hombres, el ganado y el material indispensable para un asentamiento definitivo. Siempre se refería al lugar donde iba a establecerse llamándole Grönland, tierra verde, ya que, decía, la gente se sentiría más tentada a trasladarse a un país que tuviera un nombre atractivo. Erik el Rojo encontró fácilmente voluntarios dispuestos a compartir su aventura. Sin duda, la carencia de tierras disponibles en Islandia para los nuevos colonos facilitó la tarea.
A principios del verano de 986, veinticinco naves cargadas al máximo de capacidad abandonaron Islandia en dirección a Groenlandia. De quinientas a setecientas personas, contando a las mujeres y los niños, iban a bordo, además de material y ganado. El viaje empezó mal. Una tempestad dispersó los barcos de la flota de los emigrantes. Algunos de ellos se hundieron y otros tuvieron que dar la vuelta. Sólo catorce llegaron a su destino.
La mayor parte de los colonos se instalaron en la Oesterbygden. Erik el Rojo procedió al reparto de las tierras y construyó su propia granja en Brattahlid, al fondo de un fiordo que recibió el nombre de Eriksfjord. Otros fueron a establecerse trescientos kilómetros más al norte, en la Vesterbygden, el segundo emplazamiento descubierto por Erik durante su viaje de exploración.
La época en que los vikingos fundaron sus colonias en Islandia y Groenlandia correspondió a un período de recalentamiento ártico. Las condiciones de vida eran duras, sobre todo en Groenlandia, pero se mantenían a un nivel soportable para individuos ya acostumbrados a vivir en países fríos. Las dimensiones de los edificios descubiertos durante las excavaciones efectuadas a finales del siglo XIX y comienzos del XX demuestran que los vikingos vivían correctamente en las zonas costeras de Groenlandia donde se habían establecido. Se dedicaron a la cría de cerdos, ovejas y poneys, pero vivían sobre todo de la pesca y la caza. La región era muy abundante en peces y había mucha caza y muy variada: aves, liebres, focas, morsas, osos polares y ballenas. Lo mismo que en Islandia, había que importar los artículos de primera necesidad como la madera, el hierro y el grano.
 A cambio, los vikingos exportaban aceite, cueros, pieles y sobre todo, marfil. El marfil era muy preciado en Europa. Inspirándose en la costumbre escandinava, los colonos groenlandeses, tan celosos de su independencia como los islandeses, fundaron en Gardar, en la actualidad Igaliko, en la Oesterbygden, un thing al que acudían cada año los campesinos libres para solucionar sus problemas. No obstante, los vikingos de Groenlandia permanecieron muy unidos a los de Islandia, con los que mantenían estrechas relaciones personales y comerciales.
La población aumentó progresivamente, pero nunca alcanzó una cifra comparable a la de Islandia. En cierto momento superó los tres mil habitantes, repartidos en trescientas granjas, doscientas en la colonia de Oesterbygden y cien en la de Vesterbygden. Groenlandia adoptó el cristianismo hacia el año 1000, poco después que Islandia, y la expansión de la nueva religión justificó la creación de un obispado en 1126.
Una Colonización Fallida.
Demasiado débil para resistir a la presión exterior, Groenlandia perdió la independencia en 1261 a favor de Noruega, que se comprometió a asegurar con la isla dos intercambios comerciales al año. Más tarde, los colonos groenlandeses empezaron a caer poco a poco en el olvido. En 1266, un sacerdote groenlandés llamado Haldor contó en una carta a un compatriota que vivía en Noruega que, aquel mismo año, varios groenlandeses habían efectuado un viaje de exploración hacia el norte, viaje que les había conducido más allá del círculo polar ártico. Su relato permitió determinar que habían alcanzado un punto situado a 75º 46´ de latitud norte.
En 1357, tres siglos después del final de la era vikinga, los groenlandeses pagaron el diezmo de san Pedro enviando doscientos cincuenta colmillos de morsa. Después de 1367, no se vuelve a mencionar ningún barco noruego que zarpase con destino a Groenlandia. Después de 1410, año en que un islandés volvió a su patria tras una estancia de cuatro años en Groenlandia, los colonos de este país no volvieron a dar señales de vida. Probablemente, su desaparición fue debida a la obra combinada del clima, las enfermedades y los esquimales.
Un corte de mil cuatrocientos metros en la capa glaciar, llevado a cabo en el norte de Groenlandia, permitió estudiar los cambios climáticos ocurridos durante un período de cien mil años. El trabajo se completó con estudios sobre la turba efectuados entre 1950 y 1972 en el noroeste de Groenlandia. Los trabajos del geofísico Dansgaard sobre el corte glaciar, y los realizados sobre la turba (análisis mediante carbono 14) confirman que el período de recalentamiento de la zona ártica facilitó sin duda su colonización. Pero a partir del siglo XV, el deterioro de las condiciones climáticas y la extensión de las zonas recubiertas por los hielos agravaron unas condiciones de vida ya de por sí bastante rudas.
El testimonio de Ivar Baardson, sacerdote noruego transferido a Groenlandia, confirma que la situación ya no era la misma a mediados del siglo XIV: la ruta directa que antes seguían los vikingos para dirigirse de Snaefelness (costa oeste de Islandia) a Angsmagssalik (Groenlandia) se había vuelto impracticable, a causa del desplazamiento de los hielos hacia el sur. Una carta a la Santa Sede, fechada en 1492, evoca la pobreza en que vivía la comunidad groenlandesa, aislada del mundo exterior debido a los hielos que rodeaban la isla: "Se piensa que ése es el motivo por el que ningún barco ha logrado abordar allí en el curso de los últimos ochenta años". Al enfriamiento de la temperatura se añadieron los estragos causados por la enfermedad, la malnutrición y los enfrentamientos con los esquimales, quienes deseaban asegurarse nuevos terrenos de caza. Según los Anales Finlandeses, los esquimales atacaron a los groenlandeses en 1379, mataron a doce de ellos y se llevaron a dos niños como prisioneros. En 1792, un tal Hans Egede desembarcó en Groenlandia. Ya no encontró a ningún descendiente de los vikingos, sino sólo esquimales, quienes contaron que los colonos escandinavos habían sido atacados por otros blancos y que ellos habían recogido a mujeres y niños blancos. Más tarde, las relaciones entre los blancos y los esquimales habían empeorado y los escandinavos se habían embarcado en dirección al sur... o al oeste.
Los groenlandeses no lograron mantener las colonias creadas por sus antepasados vikingos, pero la tenacidad de que dieron prueba durante más de quinientos años en esta isla poco hospitalaria, a pesar de la adversidad y el aislamiento, constituye una verdadera proeza.

sábado, 2 de julio de 2011

¿Con que Trazar El Circulo Magico?



M


uchos me han preguntado de cómo trazar el círculo, o sea ¿con que material hacerlo?, bueno para los que se están iniciando en este camino de la brujería, podemos usar elementos o materias blancos y blandos como por ejemplo las siguientes:

TALCO:
Es un mineral que se utiliza como base en polvos de cosmetología, lo que usamos para los pies para el cuerpo entre otros, en las tiendas esotéricas venden este producto el cual es diría yo especial para trazar oráculos en el suelo esta es una sustancia inodora que no se aplica en nuestro cuerpo.

LA CASCARILLA
Sustancia que se hace con cascara de huevo y la usan en muchas religiones (Espiritismo, Santería, entre otros) para baños y protección de malos espíritus, en las reuniones espirituales siempre es necesaria para que todo lo que llegue sea bueno. Estos  antes de empezar la sesión se ponen cascarillas en frente y manos y algunos también en el pecho, cabe destacar que hay diferentes tipos de este producto, otros fabricante las mezclan con cal para así rendirla.

TIZA
Uno de los productos un tanto antiguo ya que las culturas mesoamericanas la usaban como pintura, la tiza es simplemente la mezcla de yeso con agua y otras sustancias, de este producto hay muchas variedades y colores en el mercado, esta se puede conseguir en librerías ya que su uso específico es escribir sobre pizarrón, tela, entre otros.  




Les recuerdo que dentro del círculo uno puede superar el mundo físico y llevar la mente a los niveles más profundos y más altos de la conciencia. Actúa como barrera de la protección de todas las entidades malvadas e indeseadas. Dentro de un circulo el Mago o Brujo puede Invocar cualquier tipo de cositas por eso hay que tener cuidado que cosas decir y a quien invocar, otra cosa recuerden EL CIRCULO SE TRAZA Y UNO PERMANECE DENTRO DE EL NO AFUERA, ya que no estaríamos protegidos, cada vez que se trace un circulo este debe ser debidamente consagrado, yo en particular consagro todos y cada uno de los elementos que utilizare para este fin, si de usar talco pues consagro esta materia para su fin y así sucesivamente, también uso símbolos rúnicos de protección alrededor del circulo y nombre de Dioses, cada circulo tiene su nombre, su motivo y su fin, ya sea de evolución,  protección y de limpiarte de energía negativas en mi grimorio tengo una serie de círculos que he usado en el pasar de los años y cada uno tiene su nombre, su motivo y su fin es muy, muy importante esto, ya que nos facilita en un momento dado el trazado del mismo. También es bueno copiar un círculo que hayas visto en un grimorio del mercado, pero es mucho mejor y más recomendado que tú mismo traces y hagas tu círculo (primero en papel para que no haya errores al momento de plasmarlo en el suelo) con los símbolos y nombres de Dioses que ya conoces así te sentirás mas confiado y  seguro 
Acá les presento el cómo trazar un circulo básico Wicca del cual si usas tu imaginación y tus conocimientos en la magia puedes colocarle mas símbolos no demasiado intrincado y no demasiado simple.


Pentagrama o Pentaculo


Ahora bien estos son otros círculos extraídos del Grimorio de Salomón esto es alta magia Mas adelante les hablare un poco de esto, ojo es solo un ejemplo no recomiendo que tracen círculos si no saben cuál es su nombre, su motivo y su fin.  


Circulo Magus 1 y 2


 Fuente: Grimorio de Serket-Hetu Lhaciar